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lunes, 19 de diciembre de 2011

INFORME AMERICANO: AMÉRICA, OLIMPIA Y LA DIVINA COMEDIA

por Emanuel Vergara

Como en la Divina Comedia de Dante Alighieri, el infierno y el paraíso son también parte del fútbol. Ese deporte universal que despierta tantas pasiones que exagera las decepciones al nivel del dramatismo infernal y que enaltece los éxitos de manera desmedida y otorga a los ganadores el cetro de dioses o reyes del paraíso.

Como si fueran parte del trazo del Dante, el fútbol paraguayo y colombiano han sido parte de ese legendario relato del siglo XIV. Es que en tierras guaraníes, Olimpia, el decano y máximo ganador de su país, gritó campeón luego de 11 años, demasiado para su envergadura. Mientras que en tierras cafeteras, el América de Cali, uno de los grandes colombianos, se fue al descenso por primera vez en sus 84 años de historia.

El conjunto escarlata debió atravesar ese purgatorio llamado “Promoción” frente al Patriotas de Boyacá. Sin méritos deportivos que favorezcan a los equipos de categoría superior, la definición se fue a los tiros penales luego de dos igualdades en uno. Y para que el dramatismo fuera aún mayor el encargado de sentenciar la historia fue un hijo de su cantera, el portero Carlos Chávez, figura del match y autor del penalti decisivo.

Pero los dirigidos por Wilson Piedrahíta, junto a Millonarios los máximos campeones nacionales con 13 preseas, no descendieron por la actuación de Chávez o por estos partidos de promoción. Los ‘Diablos Rojos’ se fueron a la B por haber tenido tres años fatídicos en los que en sólo una oportunidad, en este Clausura de la Liga Postobón, accedieron a los Play-Off. Tras el título del Clausura 2008, los escarlatas sufrieron un 2009 fatal en el que finalizaron último en la tabla acumulada y un 2010 mediocre en el que no accedieron a las fases finales.

Pero no sólo hubo debacle deportiva, sino que también dirigencial. Dese el titulo de 2008, con el profesor Diego Umaña –que acaba de ser campeón en Perú con el Juan Aurich- pasaron cuatro entrenadores: Juan Carlos Grueso, Jorge Bermúdez, Álvaro Aponte y Wilson Piedrahíta. No hubo convencimiento en ningún proyecto, ni planificación para la obtención de los objetivos. Sin olvidar la parte económica, que retrasó, en varias oportunidades, el pago de los sueldos. Situación, por ejemplo, que llevó al alejamiento de la dirección técnica del Patrón Bermúdez.

Como River en Argentina, rival con el que dirimió la Copa Libertadores de 1986 y 1996 –ambas con derrota-, América vivirá por primera vez en su historia el infierno de la Segunda División, categoría en la que nunca jugó un grande colombiano –los otros grandes son Nacional de Medellín y Millonarios de Bogotá-. Sin querer hacer leña del árbol caído, los caleños son además el primer equipo que desciende por medio de la promoción. Hasta este fin de semana, el equipo de categoría superior siempre había mantenido su lugar.


Sin embargo, un poco más al sur en el medio de la estepa chaqueña, en Paraguay, Olimpia gritó campeón por primera vez en 11 años. Aunque parezca una locura es verdad. Desde 2000 que el ‘Decano’ no festejaba en su país. Sin embargo, en el medio se hizo con un par de títulos internacionales como la Libertadores 2002 –luego perdería la Intercontinental ante el Real Madrid de los ‘galácticos’- y la Recopa 2003.

Pese a los éxitos internacionales, la llama local se había apagado. En la previa del partido decisivo de ayer frente a Rubio Ñú –victoria 2-1 para el campeón-, el entrenador del ‘Rey de Copas’, el uruguayo Gerardo Pelusso había manifestado que “Olimpia es un gigante dormido y yo lo tengo que despertar”. No solo que lo despertó sino que también le lavó la cara, los dientes, le dio el desayuno y lo dejó listo para ir al colegio. Con una campaña impecable en la cosechó 46 unidades producto de 14 triunfos, 4 empates y 4 derrotas; los dirigidos por Pelusso alzan el título que estaba en manos de Nacional y volverán, así, a la Copa Libertadores –de la que fueron campeones en 1979, 1990 y 2002- por primera vez desde 2004.

Para destacar el andar de Olimpia, que en el Apertura ya había sido subcampeón y que en este Clausura volvió a sus raíces. Fundamentales han sido desde su experiencia el zaguero Julio César Cáceres y el mediocentro Sergio Orteman, ambos campeones de la Libertadores 2002. Pero también fue importantísimo el aporte goleador de Pablo Zeballos que conformó una buena dupla de ataque con Maximiliano Biancucchi, el primo de Lionel Messi, y autor de uno de los goles en la consagración de ayer.

La mitad de Paraguay festeja y vive la resaca de una noche como las que no se daban desde el año 2000, mientras que gran parte de Colombia llora el descenso del América, atónitos como ya se había quedado el mundo entero cuando el pasado 26 de junio el que perdía su status era River Plate en Argentina. El Dante nunca supo lo que era el fútbol, pero de haberlo sabido, bien que podría haber sido una especie de oráculo.

lunes, 5 de diciembre de 2011

BOCA CAMPEÓN: UNIDOS HACEN LA FUERZA

por Emanuel Vergara

Unidos, unidad, unión…todas palabras provenientes de la misma familia que han conformado el recetario básico de un fin de semana perfecto que corona un semestre ídem para el Club Atlético Boca Juniors, que ayer tras su triunfo sobre Banfield por 3-0 consiguió su 24º título nacional, el primero desde 2008.

Al desmenuzar al campeón podemos encontrar varios factores por los que Boca termina siendo un ganador de antología, batidor de varios registros. Desde la valla menos vencida (sólo cuatro goles en contra en 17 partidos) hasta la cifra de 27 encuentros invicto, pasando por la solidez de un bloque bien conformado que ha hecho que pese a las lesiones (Viatri, Riquelme, Blandi, Cvitanich) o las suspensiones la estructura no se resienta.

Pero para encontrar el por qué de tan drástico cambio en relación al torneo pasado, donde los de Falcioni finalizaron en la séptima colocación habiendo cosechado cuatro puntos en las primeras seis jornadas y habiendo recibido en total 22 goles en contra, no debemos remitirnos a otra explicación que no sea la unión.

Unión de grupo que empezó a conformarse desde el retiro de Martín Palermo, enemistado con otro referente como Juan Román Riquelme, que sirvió para descomprimir el denso clima del vestuario. Además de la llegada de un guía, tanto fuera como dentro del campo, como es Rolando Schiavi. El ‘Flaco’ no sólo le dio unidad a un vestidor heterogéneo conformado por viejas glorias, juveniles promisorios y refuerzos a la carta, sino que además apuntaló a una defensa que hacía agua por todas partes y que en este Apertura apenas si ha encajado menos de un gol cada cuatro duelos. La defensa fue todo un bloque uniforme que conformó una materia impenetrable.

Y si hablamos de unión, clave fue el duelo de la segunda jornada frente al ídem de Santa Fe. Tras una primera fecha en la que se había cosechado un raquítico empate ante Olimpo de Bahía Blanca que rememoraba los viejos temores del Clausura, desde un sector de la directiva ‘xeneize’ se soltó que ante un revés frente a Unión habría que pensar en un ‘plan b’, en clara alusión a que el ciclo Falcioni estaría terminado.

Pero ante el ‘Tatengue’, Boca fue una tromba y le clavó un incontestable 4-0 que dilapidó todo tipo de crítica o boicot. Desde allí, el campeón cosechó 16 de los 18 puntos en juego que siguieron hasta el partido con Argentinos Juniors –empate que pudo haber sido derrota- lo que le bastó para sacar una diferencia considerable y definitiva ante eventuales perseguidores como Racing, Rafaela o Tigre que jamás pusieron en tela de juicio la candidatura de los de azul y oro.

Pero como si todo esto no alcanzara para enaltecer la gloria ‘bostera’, basta con recordar que Boca es campeón con River en Segunda. Una situación que ni los más ‘gallinas’ imaginaban en sus peores pesadillas, ni que los más ‘bosteros’ imaginaron en sus más dulces sueños. Pero como un ensañamiento del destino, Boca Juniors grita campeón en el mismo fin de semana en el que su archirrival pierde su tercer encuentro en el Nacional B. ¿Contra quién? Contra Boca Unidos de Corrientes, que sobre la hora le arrebató al ‘millonario’ la posibilidad de subirse a lo más alto de las posiciones.

Es claro que este campeonato boquense será recordado por estas peripecias del devenir, que sin la conjunción de todas las mismas le habría sido imposible adquirir la fuerza para decantarse ya mismo como un hecho histórico en un fin de semana perfecto. Pues ya sabemos que la unión hace la fuerza y los de Falcioni han sido Sansón, pero si encima reciben ayuda de los hermanos Unidos de Corrientes, Boca es directamente la Liga de Superamigos.

jueves, 1 de diciembre de 2011

LIGA DE QUITO Y 'U' DE CHILE, UN CANTO AL FÚTBOL

por Emanuel Vergara

La Copa Sudamericana, segunda competición en importancia en el nuevo continente, ya tiene definidos sus finalistas 2011. De un lado un equipo recontra consagrado, el mejor del último lustro, la Liga Deportiva Universitaria de Quito. Del otro, el mejor equipo del semestre, el más vistoso, la Universidad de Chile, virgen en definiciones continentales.

Será la primera vez en la historia que chilenos y ecuatorianos diriman una final internacional. Pero no por lo insólito negamos que se trate de la final esperada. Pues si nos guiamos por el presente de ambos clubes, la lógica se ha decantado.

Por un lado la Liga de Quito, un ejemplo de institución, que comenzó sobreponiéndose a los pesos pesados de su país como son el Barcelona de Guayaquil y el Emelec, para luego dar el salto a nivel continental donde desde 2008 gana al menos un torneo. A saber, Libertadores 2008, Sudamericana y Recopa 2009 y Recopa 2010. La actual Sudamericana vendría a completar la saga.

La fórmula es simple: el fondo por encima de la figura. Porque más allá de lo nombres que han pasado por el club, la Liga se evidencia como un conjunto fácilmente reconocible. Ya sea con Edgardo Bauza primero, con Jorge Fossati luego y con Bauza ahora otra vez, LDU es igual. Con un dibujo 3-4-2-1 o 3-4-1-2 asfixia a sus rivales con un mediocampo áspero liderado por el Pato Urrutia, los desgasta con el vértigo por las bandas impuesto por los carrileros Paul Ambrosi y Néicer Reasco y engalana la velada con la calidad técnica de los de arriba: la magia de Ezequiel González y el poder de fuego de Hernán Barcos.

Una delicia de equipo el ecuatoriano que ha visto caer en esta competencia a Yaracuyanos, Trujillanos -ambos de Venezuela-, Independiente de Argentina, Libertad de Paraguay y Vélez Sarsfield de Argentina. Acostumbrado a las gestas grandes, se consagró dos veces en el Maracaná de Rio de Janeiro –Libertadores 2008 y Sudamericana 2009, ambas frente a Fluminense-, los de la ‘Casa Blanca’ son los favoritos en la gran final.


Pero la Universidad de Chile no se lo pondrá fácil, pues el entrenador argentino Jorge Sampaoli es un conocedor de la Liga ya que dirigió en Ecuador al Emelec. Pero además del conocimiento del rival, el DT ha constituido un equipo con sello propio que ha llenado los ojos de propios y extraños gracias a un fútbol simple y sutil lleno de toques y goles, sustentado en el liderazgo de su arquero Johnny Herrera y en el dominio del centro del campo impartido por un jugador de nivel internacional como es Charles Aránguiz.

Tanto a nivel local como continental, el actual campeón chileno se ha salido durante el último semestre. Con un invicto de 30 partidos (sumados Liga y Copa), los ´lechuzos’ han paseado su exquisitez por plazas complicadas como Uruguay, Argentina y Brasil. Con ocho victorias y dos empates, los ‘azules’ jugarán su primera final internacional con la firme intención de armar un buen escándalo.

Escándalo fue el que montaron en Brasil frente al Flamengo de Ronaldinho. El pasado 20 de octubre en el Estadio Olímpico Joao Havelange y con el arbitraje testimonial del argentino Saúl Laverni, el elenco universitario alcanzó el sumun de la perfección, el elixir de los portadores de paladar negro. Con una vistosidad inmaculada, la U se paseó por Rio de Janeiro endosándole un 0-4 histórico a los cariocas, gracias a una actuación colectiva brillante, pero con Eduardo Vargas como astro rey.

Es Vargas, surgido de la cantera del Cobreloa –como Alexis Sánchez- y de apenas 22 años, el líder futbolístico de un equipo muy bien amalgamado que, más allá de variar de un 3-5-2 como visitante a un 3-4-3 de local, no pierde ni su identidad ni su patrón de juego que lo ha llevado a ganarle también a otro histórico como Nacional en Montevideo y a Arsenal –campeón en 2007- en Sarandí.

La moneda ya está en el aire, sea cual sea el campeón será un justo campeón. Si les toca perder a los ecuatorianos nadie se olvidará del respeto que se ha forjado a fuerza de seriedad y orgullo competitivo. En tanto, si les toca caer a los chilenos, nadie olvidará ese fútbol champagne de tiki-tiki desarrollado de Santiago al mundo.

jueves, 17 de noviembre de 2011

EL ERROR DE CARGARSE AL MENSAJERO

por Emanuel Vergara

La doble fecha eliminatoria sudamericana para el mundial de Brasil 2014 ha pasado, dejando abierto un paréntesis hasta junio próximo cuando se retome la actividad. Mucha tela por cortar ha quedado en la Argentina tras los duelos con Bolivia y Colombia, saldándose este último con una victoria a fuerza de coraje que, al menos, sirve para lamer las lacerantes heridas de los anteriores enfrentamientos frente a Venezuela y Bolivia que apenas dejaron un punto en la bolsa de los de Sabella.

La reacción del seleccionado argentino frente a los colombianos en Barranquilla ha sido un bálsamo en medio de tan tormentoso trajinar. Pero más allá del análisis futbolístico el foco se centró en el histórico empate en el ‘Monumental’ frente a Bolivia. Y más precisamente en el error de Martín Demichelis que derivó en el gol del atacante del Shaktar Donetsk, Marcelo Moreno Martins. A partir de allí, el defensor del Málaga recibió la reprobación constante de su propio público y luego una saña indiscriminada de parte del periodismo que parecen haber puesto fin a su ciclo como internacional.

El filósofo francés Gastón Bachelard en uno de sus grandes aportes a la ciencia acuñó el concepto de “obstáculo epistemológico”. Esta noción pone de manifiesto las dificultades que el científico atraviesa a la hora de generar nuevos conocimientos, siendo una de éstas su propia percepción. Así, reducir todos los problemas de la selección argentina a la fatalidad de Demichelis es un claro error de percepción, un evidente obstáculo epistemológico que nos impide acceder al conocimiento de por qué Argentina juega tan mal y hace tanto tiempo que ha desencantado a sus seguidores. Cayéndole al ex River y Bayern Munich no hacemos más que cargarnos al mensajero. Craso error.

El equipo que hoy dirige Alejandro Sabella decepciona no porque los jugadores sean malos o no tengan pasión porque son millonarios sin hambre de gloria. El equipo de Sabella no decepciona porque sea de Sabella o por el error del defensor. El equipo decepciona porque a nivel dirigencial se ha llegado a un punto de decadencia del que ya no hay retorno. No hay planificación, no hay objetivos, no hay trabajos base, no hay autocrítica, no hay nada.

Porque mientras Demichelis llora por los silbidos recibidos en el campo de juego, el presidente de la AFA, Julio Grondona, continúa sentado cómodamente en su sillón, ocupando la vicepresidencia de la FIFA y seguido por su séquito de aduladores que lo han reelegido por octava vez y sin oposición, algo que sucede desde 1979.

Pero más allá del tiempo que lleva Grondona en el cargo, el problema es lo que hace o lo que deja de hacer Grondona. Desde tener cuatro entrenadores en cuatro años (Basile, Maradona, Batista y Sabella) cuyas ideas de juego dirimen de las de su predecesor y sucesor; agotamiento del semillero por la falta de un trabajo a largo plazo en juveniles como el que se había hecho en la década de 1990 con José Pekerman; clubes endeudados hasta las pestañas a los que el presidente “salva” a cambio de su voto; hasta las denuncias por corrupción que luego sólo quedan en falsas acusaciones, la connivencia de los clubes con las barras y el famoso “todo pasa” que lleva en su anillo al que todos besan.

Mientras la culpa sea de Demichelis poco podremos hacer para torcer el rumbo del decadente fútbol argentino que hace 18 años que no gana un título en mayores, que desde Italia ’90 no llega semifinales en un Mundial, que pierde con Venezuela por primera vez en la historia, que empata con Bolivia como local por primera vez en la historia, que regala la Copa América disputada en casa con el mejor jugador del mundo en sus filas, que tiene a River Plate en 2ª División, que tiene partidos suspendidos por casos de violencia...

Decía Bachelard que al conocimiento se llega “en contra del conocimiento anterior, destruyendo conocimientos mal adquiridos o superando aquello que, en el espíritu mismo, obstaculiza la espiritualización”. Está claro que cargarse al mensajero es un conocimiento muy mal adquirido. El triunfo ante Colombia salvará, al menos hasta junio próximo, al emisor pero ha matado al mensajero distorsionando totalmente el mensaje.

martes, 23 de agosto de 2011

MUNDIAL SUB-20: CONCLUSIONES PARA MAÑANA

por Emanuel Vergara

Las copas mundiales Sub-20 siempre nos ofrecen un pantallazo preciso de lo que puede avecinarse en los inmediatos años venideros en relación al mundo del fútbol. Así, Japón se maravilló con Diego Maradona en 1979, México con Bebeto en 1983, Chile con Robert Prosinecki en 1987 y la lista puede seguir por jugadores de la talla de Figo, Rui Costa, Aimar, Riquelme, Xavi, Casillas, Saviola, Messi, Agüero y la cuenta continua. Las figuras de ayer y hoy hicieron sus primeras armas y se dieron a conocer en los mundiales de anteayer y ayer; y los de mañana lo han hecho hoy.

El Mundial de Colombia 2011 que ha concluido con el título de Brasil, el quinto en la categoría, tiene también nombres propios. Desde los campeones Henrique, Óscar o Casemiro hasta los subcampeones portugueses liderados por el portero Mika y el ariete Nelson Oliveira pasando por otras figuras destacadas como los franceses Fofana, Lacazette y Kakuta; el mexicano Enriquez u otros buenos proyectos como el argentino Erik Lamela y los nigerianos Ahmed Musa y Edafe Egbedi. Pero independientemente de las estrellas, desde MdlT queremos destacar cinco hechos que este Mundial nos ha dejado.

1) Brasil es el capo del fútbol mundial.
Por más que los argentinos se esmeren en dar la lata subidos al caballo de Maradona o Messi como más grandes que Péle o el que fuere; o que los españoles piensen que han inventado el fútbol, pese a que han demorado cien años en obtener un título mundial; o que los italianos siempre piensen que son los mejores pese a no dar dos pases seguidos –esto ha cambiado desde Prandelli-; o que los ingleses se ufanen de ser los dueños de la pelota por el sólo hecho de haber inventado las reglas; el verdadero y único gigante del mundo del fútbol es, y por mucho tiempo será, Brasil.

Con el título en Colombia, pese a las ausencias de jugadores importantes como Neymar, Lucas Moura o Lucas Piazón; la ‘canarinha’ es el más grande en lo que a fútbol se refiere. Porque a sus cinco títulos mundiales en mayores hay que agregar los cinco en Sub-20, los tres en Sub-17, además de las ocho Copas América y las tres copas del las Confederaciones. Con muchos de los que han obtenido el ‘penta’ en la categoría -Henrique y Óscar los más destacados- más los tres que estuvieron ausentes, Paulo Henrique y tres mayores; Brasil buscará el próximo año el único título que le es esquivo, el oro olímpico.

2) La potencia naciente de México.
Era increíble pensar hasta hace unos años que en un país de 112 millones de habitantes que respira fútbol y con un poderío económico que le permite tener una de las tres mejores ligas de América Latina –la que mejor paga-, los éxitos deportivos de la selección mexicana se limitaran al ámbito de la CONCACAF, donde el único rival de temer es Estados Unidos. Pero desde 2005 la historia ha empezado a cambiar para los ‘aztecas’.

Cuando en el Mundial Sub-17 de Perú 2005, la quinta de Gio Dos Santos se hizo con el título se plantó la semilla que ya arroja sus primeras flores. Hasta hace pocos años la presencia de jugadores mexicanos en Europa era una rareza. Hoy Europa disfruta de un crack ‘Clase A’ como Chicharito Hernández, pero además acompañado por varios buenos jugadores como los hermanos Dos Santos, Andrés Guardado, Pablo Barrera o Carlos Vela. El campeonato Sub-17 obtenido hace un mes como local, reafirma el buen trabajo que se está haciendo en México con el fútbol base y el tercer puesto obtenido este fin de semana en el Sub-20 de Colombia, coloca al ‘tri’ como depositario de un respeto internacional que nunca había tenido en su historia. Con la base de jugadores que ya brillan en el viejo continente más las jóvenes figuras que van surgiendo y que brillaron en el país cafetero como ‘Cubo’ Torres, Carlos Orrantia o Jorge Enriquez, la selección mexicana apunta todos sus cañones a Brasil 2014, donde espera de una vez por todas superar los octavos de final –no lo hace desde la Copa del Mundo de 1986-.

3) Argentina y el agotamiento de su granero.
Conocida como el granero del mundo, Argentina se enfrenta al fin de un paradigma, que hace rato llegó, pero del que nadie se quiso dar cuenta, hasta ahora. Los 20 años que lleva la selección mayor sin superar los cuartos de final de un Mundial y los 18 sin títulos en sus vitrinas, se edulcoraban con los éxitos en juveniles donde de la mano de José Pekerman y la brillantez de generaciones como las de Riquelme, Aimar, Saviola, Messi y Agüero convirtieron a la ‘albiceleste’ en la más laureada de la categoría gracias a las coronas de 1995, 1997, 2001, 2005 y 2007 que se sumaron a la mítica de 1979 con Maradona y Ramón Díaz.

Todo ese buen trabajo que inició Pekerman en 1994 se cortó de cuajo por la “inspiración” de Julio Grondona –presidente de la AFA- de darle cabida a la ‘Generación del 86’ –los campeones de México-. Sin un palmarés que apoyara la decisión se entró en una fase de apelación mística que lejos de acercarse a estándares de trabajo serios y a largo plazo, derivó en un estado de histeria y anarquía absoluta con preparadores inexpertos más proclives a la polémica mediática que al trabajo sazonado. No alcanzan las buenas aportaciones individuales del arquero Esteban Andrada o del extremo Erik Lamela para tapar un nuevo fracaso argentino. La contratación en la mayor del entrenador Alejandro Sabella supone un corte definitivo a ese perfil salido de tono que ha dado la AFA desde 2006. Hay que esperar si el trabajo de Sabella, como sucede en Uruguay, encontrará su correlato en los seleccionados juveniles.

4) Por fin un centrodelantero para Portugal.
Durante los últimos 20 años, Portugal ha contado con muy buenas generaciones de futbolistas que la han llevado por ejemplo a la obtención de un subcameponato europeo en 2004 y a un histórico y meritorio cuarto puesto en Alemania 2006. Sin pasar por alto el respeto ganado en base al surgimiento de futbolistas de primer nivel como han sido Fernando Couto, Paulo Sousa, Rui Costa o Luis Figo, o como lo son ahora Ricardo Carvalho, Cristiano Ronaldo, Nani o Fabio Coentrao. Sin embargo, ambas generaciones tuvieron un serio déficit: la falta de un delantero centro que finalizara las jugadas que con paciencia imprimían Figo y Rui Costa o con vértigo imprimen Ronaldo y Nani.

Desde Nuno Gomes a Hugo Almeida, pasando por Joao Pinto, Liédson o Hélder Postiga, ninguno ha conseguido hacerse indiscutido en una posición fundamental para ganar los partidos, pues si goles son amores, Portugal es una solterona. La aparición explosiva en Colombia del jugador del Benfica Nelson Oliveira –autor de cuatro goles- se vislumbra como una brisa de aire en una pesada tarde de verano. Con condiciones de crack como son potencia física, velocidad y habilidad, Oliveira es el señalado para ocupar ese puesto que en las últimas dos décadas ha carecido de dueño. Es cuestión de que logre algo de continuidad en su club para que esos magníficos atributos demostrados en Sudamérica encuentren su persistencia en el tiempo y así Ronaldo y Nani tengan a quien dar el último pase. A Brasil 2014 llegaría con 22 años, muy buena edad.

5) Europa, la cenicienta.
Muy lejos ha quedado en el tiempo el título de España en Nigeria 1999 con Iker Casillas y Xavi Hernández como estandartes. Ese campeonato fue el último de una selección europea en la categoría. Y claro, había dos ‘fuoriclasse’ como los ya nombrados. La principal razón de esto es la diferencia de madurez entre un joven sudamericano o africano en relación a los europeos. Por una cuestión de economías urgentes, los clubes americanos se ven obligados a la venta permanente y prematura de jugadores para estabilizar sus finanzas. Esto obliga a que los jugadores debuten a una muy temprana edad en sus equipos. En Sudamérica, la edad promedio para debutar son los 18 años, mientras que en Europa esa alegría suele llegar a los 21. Por ejemplo en este caso, Brasil contó con Alex Sandro, campeón de América con Santos; Casemiro, capanga del mediocampo del Sao Paulo y Óscar compañero de Leandro Damiao en la delantera del Inter de Porto Alegre. Sólo entre estos tres jugadores ya tenemos más de cien partidos en primera. La fórmula es similar con los africanos, aunque estos se van a Europa en edad de juveniles y así retrasan también su roce en el fútbol profesional. Pero el poderío físico que tienen es una ventaja incontestable. Ya en mayores, estas diferencias desaparecen y tenemos un claro dominio europeo, donde por caso en los últimos dos mundiales siete de los ocho semifinalistas fueron del viejo continente. Pero hasta alcanzar la mayoría de edad, la historia demuestra que la falta de experiencia pasa factura a los juveniles seleccionados europeos. Por eso es de gran mérito la actuación en Colombia de Portugal y Francia que alcanzaron las semis y de España que cayó por penales con Brasil en cuartos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

RIVER PLATE, EL "DÍA B"

por Emanuel Vergara

El Club Atlético River Plate comenzó anoche a desandar esa inédita ruta de viaje que es, para su rica historia futbolística, la segunda división. Con el triunfo ante Chacarita Juniors por 1-0 con gol de Juan Manuel Díaz, el ‘millonario’ consiguió una victoria clave para quitarse de encima la mufa y empezar a reconstruir su reputación. Tan trascendental como lo fue para la historia de la II Guerra Mundial el desembarco en Normandía, ha sido este paso para el máximo campeón del fútbol argentino, su “Día B”.

Ya está, ya pasó lo peor, pero no por eso comienza un camino de rosas. Tras el trabajoso triunfo de anoche ante el ‘funebrero’, River se sacó una mochila cargada de tragedias. Los ahora dirigidos por Matías Almeyda, quien hizo su estreno como entrenador, rompieron una racha de nueve encuentros sin victorias que llevaron al equipo a descender. Para encontrar la última alegría riverplatense hay que remontarse al pasado 30 de abril, 0-1 a Racing en Avellaneda.

Pero el de ayer no es más que el primero de 37 pasos más que tendrá que dar y que incluirá visitar estadios inéditos como los de Deportivo Merlo -con capacidad para 7.000 espectadores- o Guillermo Brown de Puerto Madryn, ciudad en la que ‘La Banda’ jugará por primera vez. Sin embargo hay razones para entusiasmarse con un rápido regreso a la élite.

Por empezar, el compromiso de los jugadores para con la causa. Los jugadores no se guardaron nada y entendieron que en esta categoría se mete más de lo que se juega. Así, el equipo no se dejó apabullar por un rival que se conoce la más mínima maña de la divisional. Las palabras del ‘Chori’ Domínguez denotan lo que los jugadores sienten, “estamos en deuda con la gente” y jugaron en pos de empezar a saldar esa deuda.

Jugadores de otra categoría. Se notó la diferencia cualitativa entre los jugadores de un equipo y otro. El control del balón, los aciertos de los pases y la velocidad imprimida al ritmo de juego muestran que pese al descenso, River cuenta con jugadores de otra categoría. Desde los regresos de los delanteros Fernando Cavenaghi y Alejandro Domínguez, hasta la incorporación de uno de los mejores cinco jugadores de la última temporada, el ex Godoy Cruz Carlos Sánchez, pasando por la experiencia del zaguero Agustín Alayes, campeón de América con Esatudiantes en 2009. River ha incorporado acorde a su historia y no a su actualidad y eso evidencia un salto de calidad con respecto a sus rivales que será fundamental para sacar petróleo de donde otros sólo ven desierto.

Los aciertos del entrenador. Almeyda, portador del ADN riverplatense, no es tonto ni demagogo. Sabe que la B Nacional es batalladora y para eso se necesita mucha pierna en la mitad de la cancha. Al DT no se le cayeron los anillos para disponer de un dibujo 4-4-2. Pero la clave ha sido la elección de los componentes. Porque el doble pívot compuesto por Domingo y Aguirre raspan pero también juegan y por las bandas tiene dinamismo con Sánchez y la inesperada pero grata aparición de un chico de 17 años que debutó en el primer equipo, Lucas Ocampos, un zurdo atrevido y encarador pero que tampoco rehúye al sacrificio a la hora de recuperar el balón. Acertó también el entrenador con la inclusión en el lateral derecho del joven debutante Luciano Abecasis en lugar de Alexis Ferrero pues así ganó salida y proyección desde el fondo.

El apoyo del público. Pese al dolor que no los abandonará jamás por un descenso que quedará marcado como una mancha de nacimiento, el hincha de River acompaño y llenó todos los espacios del ‘Monumental’ que estaban abiertos. Casi 35.000 personas acompañaron al equipo en una jornada atípica y lejos de seguir con la marcha de la bronca e insultar a los jugadores, alentaron todo el tiempo, sin violencia y bajo una sola consigna “vamos a volver”. Hay que ver qué hubiera pasado si el gol de Juan Manuel Díaz no llegaba a los seis minutos, pero lo cierto es que el aliento fue conmovedor.

Ha sido un triunfo clave por ser el primero en una dimensión desconocida, por romper una racha de cuatro meses sin victorias que incluyen derrota en el superclásico y descenso, por entusiasmar al público con la posibilidad real de un rápido regreso a Primera y sobre todo para calmar tanto dolor. Ahora, para que este fatídico “Día B” se vuelva verdaderamente en un “Día D”, es necesario que la dirigencia actúe en concordancia con la entrega que tuvieron ayer jugadores, cuerpo técnico e hinchas.

Que de una vez por todas se presente la maldita auditoría de la gestión Aguilar, se acabe con la joda de la barrabrava, que se ponga sobre claro los números de los traspasos de Diego Buonanotte y Erik Lamela, que se informe qué sucederá con el fondo de fideicomiso, que se detalle de donde procede el dinero con los cuáles se ha reforzado al equipo y muchas explicaciones más que si no se dan se corre el riesgo de que nada cambie y si nada cambia, de nada sirve la entrega de los jugadores y el apoyo de los hinchas. La reconstrucción se empieza desde adentro, ordenando al club y encontrando los culpables de la debacle institucional y deportiva porque ese cabezazo de Díaz ayer entró y hablamos de “primer paso”, pero ¿y si no entra?

lunes, 8 de agosto de 2011

EL INFORME AMERICANO: EN ARGENTINA TODAVÍA ES INVIERNO

por Emanuel Vergara

Tras un invierno agitado que incluyó el descenso de River Plate, el fracaso de la Selección en la Copa América, el despido de Sergio Batista, el intento de unión de la Primera con la Segunda División para rescatar a los gigantes y la contratación de Alejandro Sabella como nuevo conductor albiceleste; por fin en Argentina se puede hablar de fútbol, del juego en sí, en lugar de todo el entorno que lo rodea y lo ensucia cada día más.

El primer domingo sin River fue bastante triste. Como si el resto de los equipos hubieran acusado el impacto de lo que significa la ausencia del máximo campeón nacional en un torneo por primera vez en el profesionalismo, el fútbol bien jugado estuvo ausente en todos los encuentros disputados como si de una señal de luto se tratara.

Y en esa tónica, Boca continuó con la imagen que lo ha caracterizado en los últimos tres años: la de un equipo anodino, inconexo y con falta de hambre que lo ha llevado, ahora sí, a penar con el promedio de los descensos y, con la imagen del 26-J riverplatense en la retina, nadie quiere sorpresas inesperadas. Pero la realidad marca que solo tres clubes separan al xeneize de la promoción y, con lo visto ayer en el empate sin goles en Bahía Blanca frente a Olimpo, nadie puede sentirse relajado.

Sin embargo, el tiempo es el mejor amigo que puede tener este equipo de Julio Falcioni. Pues la directiva le ha traído al entrenador los mejores refuerzos disponibles en el mercado –Orión, Franco Sosa, Schiavi y Cvitanich-y con el correr de los partidos, si logran amalgamarse bien, Boca puede pelear. La clave estará también en superar el trauma “Post-Palermo”, ya que el máximo goleador de la historia de la institución colgó las botas con la finalización del último Clausura. Lucas Viatri, chico de las inferiores y recambio de Martín durante las tres temporadas pasadas, es el hombre indicado y que ha heredado el mítico dorsal “9”.

El gran candidato al título es el actual campeón, Vélez Sarsfield, que obtuvo un muy buen punto de visitante frente a uno de los equipos más audaces de los últimos años: Godoy Cruz de Mendoza. Los del ‘Tigre’ Gareca han perdido a dos de sus máximas figuras, seducidos por el glamour del fútbol europeo. Así Ricky Álvarez y Maxi Moralez han marchado al Inter y al Atalanta respectivamente. Sin embargo, como es costumbre en el club de Liniers, la mejor solución está en casa y no han hecho incursiones en el mercado, esperando que el ‘Mago’ Ramírez pueda tomar la conducción que antes recaía sobre los cracks salientes.

No la pasó bien el campeón en Mendoza, frente a un ‘Tomba’ que mientras estuvo 11 contra 11 fue superior y maniató a la ‘V’. Ya con la expulsión de Nicolás Sánchez las cosas se simplificaron para el monarca nacional que demostró que no se le pueden hacer concesiones. Muy bien Godoy Cruz que campeonato a campeonato va viendo emigrar a sus principales figuras –primero Caruso, luego Ramírez y ahora Carlos Sánchez- pero siempre se reinventa, demostrando que lo que importa es la idea y no los nombres, pues con una dirigencia coherente siempre se busca entrenadores continuadores de una línea estética. Se fue Diego Cocca vino el ‘Turco’ Asad, se fue Asad vino el ‘Polilla’ Da Silva; y el Tomba siempre jugó igual: bien. Por eso no hay que descartar a los mendocinos como un aspirante al título.

En tanto, como Boca, los otros equipos grandes no han dado señales de ser conjuntos fuertes todavía. Con los mismos problemas que tuvo River la temporada pasada, Racing y San Lorenzo tienen la soga del promedio ajustándoles el cuello y con ello la presión es el peor enemigo para un equipo con aspiraciones. La ‘Academia’ goza de un bienestar económico que le permite contratar a un entrenador ‘top’ como Diego Simeone y mantener e sus estrellas colombianas Gio Moreno y Teo Gutiérrez, además de tener buenas adquisiciones como el arquero Sebastián Saja. Es de esperar que con estos argumentos, Racing mejore la imagen ofrecida en el empate 1-1 con Tigre.

Más complicada la tiene San Lorenzo, que con una economía devastada ha sufrido una fuerte sangría de jugadores y sus contadas monedas apenas si le han permitido reforzarse con nombres de relleno como Emanuel Gigliotti, Gabriel Méndez o el histórico Berbardo Romeo. El entrenador azulgrana, ‘Turco’ Asad deberá entender que no cuenta con los recursos necesarios para implementar la idea futbolística que le gusta y que con éxito desarrolló en Godoy Cruz, que es el fútbol a ras del suelo, con toques cortos y mucha movilidad. Si sigue con esa idea con los jugadores que tiene el ‘Cuervo’ la tendrá muy difícil para luchar por otra cosa que no sea no descender, ayer ya perdió como local 0-1 con Lanús.

En tanto, Independiente si bien no jugó porque entre semana disputará la ida de la Recopa Sudamericana frente al Internacional de Porto Alegre, ya mostró parte de lo que puede llegar a verse. La semana pasada, los ‘rojos’ perdieron por penales ante el Jubilo Iwata la Suruga Bank –enfrenta al campeón de la liga japonesa con el de la Copa Sudamericana- evidenciando las serias limitaciones que el equipo tiene: fragilidad defensiva, poca movilidad en el centro del campo y poca generación de situaciones de gol. Aun sin jugar todavía en este Apertura puede inferirse que no será una temporada de muchas luces para los otrora ‘Reyes de Copa’. Hay que ver el impulso anímico que puede significar el regreso a la institución luego de ocho años de Gabriel Milito y lo que podría generar una eventual consagración en la Recopa. Sobre Independiente todavía ponemos el signo de interrogación.

Se acabó el primer domingo sin River, un domingo triste por su ausencia y triste por el nivel de fútbol que se ha mostrado en los partidos disputados. Como si los cimbronazos de este invierno de montaña rusa que ha atravesado el fútbol argentino, se hubieran trasladado al campo y los jugadores, con tanto parloteo extrafutbolístico, se hubieran olvidado de jugar. Ojalá que la cosa cambie para la próxima jornada, porque si no estamos condenados a un torneo horrible.

lunes, 27 de junio de 2011

DESCENDIÓ RIVER PLATE

por Emanuel Vergara

Cuando el curso del destino se encapricha con algo puede ser de lo más cruel. Justo tenía que ser un 26 de junio. El 26 de junio de 1996, River alzaba su segunda –y última- Copa Libertadores de América con un equipo que rebozaba de figuras y talento con Francescoli, Ortega, Crespo, Almeyda, Sorín, ‘Mono’ Burgos. Quince años más tarde, ayer, el capricho del destino sentenció que ese mismo River descienda al Nacional B por primera vez en sus 110 años de vida.

Si veinte años no es nada, quince mucho menos y así los hinchas que se fueron a dormir como campeones de América se despertaron en la B. Las argumentaciones de cómo se llegó a esta situación ya las esbozamos la semana pasada. Son muchas y variopintas, desde el saqueo económico de una dirigencia corrupta que alimentó la violencia con la financiación de la barra brava hasta la incompetencia de futbolistas y entrenadores que no estuvieron a la altura de un club como River Plate.

Miles de mensajes invadían ayer las redes sociales, atónitos por el descenso de un grande. “Uno en la vida se prepara para ver morir a los padres o que lo entierren sus hijos, pero nunca se prepara para ver descender a su equipo”, decía uno. Y más cuando ese equipo es el más campeón del fútbol argentino, club en el que jugaron tipos como Alfredo Di Stéfano, Adolfo Pedernera, Norberto Alonso, Ubaldo Fillol, Amadeo Carrizo, Ramón Díaz, Enzo Francescoli. O en la historia reciente Andrés D´Alessandro, Pablo Aimar, Javier Saviola, Javier Mascherano, Gonzalo Higuaín o Radamel Falcao García.

No hay consuelo que detenga el mar de lágrimas y alivie un dolor en el corazón que no pasará ni con un ascenso, ni con un campeonato, ni con una Libertadores. Quedará para siempre como un estigma, una cicatriz que al menos servirá para no olvidar todo lo que se hizo mal, para nunca más repetirlo. Saber también que la pérdida de categoría del ‘Millonario’ no ha pasado por alto. Ha sido portada en diarios de Uruguay, Chile, Brasil, México, Italia, España y más. Si tanta repercusión tiene es porque algo ha hecho este gigante a lo largo de su historia.

River ha perdido el derecho a jugar en Primera y ya no forma más parte de esa élite que compartía con Boca e Independiente de ser los únicos que jamás han bajado. Pero no por eso ‘La Banda’ pierde sus 33 campeonatos locales, sus cinco internacionales, el título honorífico de Campeón del Siglo XX, el reconocimiento mundial marcado por un estilo de juego que ha sido escuela -pese a que en los últimos años se haya perdido la memoria- y un semillero inagotable de talentos que han paseado su arte y su gloria por los más potentes equipos del fútbol europeo.

Ahora sólo queda hacer de tripas corazón y aguantar la tormenta de gastadas, mofas y demás barbaridades que mientras no sobrepase el límite de lo soportable debe entenderse dentro de ese vacío que justifica atrocidades como es el ‘floklore’ del fútbol. Debe haber mucha autocrítica, debe exigirse auditorías a las gestiones de José María Aguilar y Daniel Passarella, debe contratarse a un entrenador de la casa (¿Almeyda? ¿Gallardo?) que transmita a estos jóvenes voluntariosos lo que es el club, debe llevarse a cabo un proyecto serio que haga funcionar nuevamente el semillero (Pekerman está desocupado), debe acabarse la joda de ‘Los Borrachos del Tablón’ que, escudados en el sentimiento y el aguante y con la violencia como mecanismo coercitivo, ha destrozado la economía y la imagen de la institución. Deben hacerse tantas cosas… pero lo más importante es cobijar a los jóvenes que dieron la cara.

Porque ¿qué culpa tienen el ‘Tucu’ Pereyra o Erik Lamela? ¿Qué culpa tienen Mauro Díaz, Cirigliano, González Pírez o ‘Keko’ Villalva? Ninguna. Estos pibes, que ninguno supera los 21 años, pusieron la cara por Aguilar, por Passarella, por Gorosito, por Cappa, por Simeone, por todos los que tuvieron mucha culpa. Pusieron la cara por los jugadores que vinieron por un año, no jugaron más de una veintena de partidos y se fueron con muchos dólares. Estos pibes pusieron la cara por muchos de los que profesaban su amor por el club pero se iban a otros equipos. Y estos pibes hicieron una campaña de 57 puntos que tuvo a River como 5º clasificado con boleto a la Copa Sudamericana, pero los promedios lo obligaron a la promoción.

Y en la promoción ya sabemos no se juega, se lucha. Y en un entorno en el que las piernas pesan el doble, la presión es asfixiante, el dramatismo inusitado, lo más apropiado son los grandes. JJ López, que con el de ayer carga cuatro descensos en su haber –Unión, Instituto y Talleres los anteriores-, puso en Córdoba a todos los chicos juntos. Incluso alguno, como Mauro Díaz, apenas si había jugado un partido en el año. Los mandó a la jaula de los leones. Por ejemplo, Rogelio Funes Mori que fue titular en Córdoba ayer ni siquiera estuvo en el banco. El entrenador los quemó, los incendió, a los mismos chicos que el desarrollaba como Coordinador de Divisiones Inferiores antes de asumir en la primera.

La marcha de la bronca puede continuar pero ya no tiene sentido. Demasiado bombardeo mediático obliga a un esfuerzo de poesía para tratar de filtrar la buena información de la mala, un análisis sensato de otro de las entrañas. Y para escribir, lo mismo. Ya no sé si escribo con la cabeza o con el corazón, que se me parte en mil pedazos. En todo caso pido disculpas pero como diría Pablo Neruda sólo “puedo escribir los versos más tristes” esta tarde. Y la tristeza es oscura y por ello desordenada.

Lo claro es que River sigue siendo River con su barro y su gloria. No es el primero, ni será el último gigante en caer. Desde Manchester United, Milan, Juventus, Atlético Madrid, Chelsea, Olympique de Marsella, hasta Corinthians, Fluminense, Gremio, Univesidad de Chile, San Lorenzo, Vélez y Racing todos han bajado al infierno. Y todos volvieron y a ninguno se les cayeron los anillos. El United se convirtió en el más campeón de Inglaterra, la Juve sigue siendo la más ganadora de Italia, Milan ganó cuatro Champions desde su regreso a la Serie A, el Atlético Madrid ganó Europa League y Supercopa de Europa y podemos seguir contando los títulos de los grandes que volvieron y fueron millones. Ninguno ha dejado de ser grande, ninguno perdió sus glorias del pasado y todos se reinventaron.

Por más doloroso que sea hay que saber que más bajo no se puede caer. Todo lo que venga de acá en adelante tiene que ser positivo. Eso sí, hay que dejar la soberbia de lado. Passarella tiene que abrir el club y permitir la participación de la oposición. Esto no lo levanta una sola persona. Es el momento de refundar a la institución y encontrar y castigar a los culpables, sólo así River recuperará lo que hace diez años ha perdido: el éxito y la distinción como leit motiv.

jueves, 23 de junio de 2011

SANTOS DE AMÉRICA, EL GRITO DORMIDO POR MEDIO SIGLO

por Emanuel Vergara

Casi medio siglo tuvo que pasar para que los hinchas Santos puedan cambiar la foto de Pelé alzando la Copa Libertadores de América. Aggiornada y con calidad HD la cara de Neymar rebalsa y reluce en todos los rincones de Sao Paulo y rebota en el mundo porque la nueva joya del fútbol mundial empieza a recorrer su camino glorioso de una carrera que promete ir a más y por el que ya se pelea Europa entera.

Ayer en Pacaembú sin ser una máquina y con un rival que es un león herido, Santos se impuso 2-1 a Peñarol y levantó su tercer entorchado continental, el primero desde 1963. En el palco estaba Pelé que festejaba como si tuviera 20 años. Y quizás los tuviera viéndose en el espejo del nuevo rey, Neymar.

El nuevo rey es la gran figura del equipo y ha sido fundamental para la obtención de la corona que le permite al ‘Peixe’ disputar el Mundial de Clubes en diciembre donde enfrente estará el mejor equipo de la historia, el FC Barcelona. Con seis goles a lo largo de la competición, Neymar ha sido el topscorer de su equipo. Pero no sólo de goles vive el crack pues es todo un compendio de habilidad, velocidad y explosión. Un jugador ‘clase A’, ese rubro selecto compuesto por futbolistas que se pueden contar con los dedos de una mano y que sin dudarlo lidera Lionel Messi.

Pero no todo es Neymar en Santos. Pues Muricy Ramalho se ha encargado de montar un equipo que, incluso, sin la joya hubiese ganado la Copa igualmente. Con Paulo Henrique Ganso como estratega, con el empuje y el fútbol de Arouca y con el símbolo de Elano, que se quitó la espina de la final perdida en 2003 con Boca, el Santos fue un equipo completo. Con laterales que iban y volvían y se anotaban en el marcador como Danilo y Léo o Álex Sandro –figura en Montevideo- y con una pareja central rocosa que sólo se permitió encajar 13 tantos en 14 partidos como son Edu Dracena y Durval.

Pero no fue fácil el camino para el nuevo campeón. Pues estuvo al borde de la eliminación en la ronda de grupos tras rescatar apenas dos puntos en los primeros tres partidos. Cuestión que le costó el cargo a Adílson Batista y abrió las puertas para Muricy Ramalho, que encadenó tres victorias en fila para sacar boleto a octavos de final. Con la asunción del DT tricampeón del Brasileirao con Sao Paulo, el ‘Peixe’ enderezó el rumbo al punto de ganar el Paulistao y ahora poner el broche de oro con la obtención de la 52ª edición de la Copa Libertadores de América.

Con números de campeón con siete triunfos, seis empates y sólo una derrota –por la primera fase en Santiago ante Colo-Colo por 3-2-, la candidatura de los de Vila-Belmiro empezó a vislumbrarse a partir de octavos de final tras dejar en el camino a un hueso duro de roer como el América de México y ser así el único brasileño en sobrevivir a la instancia. Luego pasarían por la piedra de Neymar & Cia. Once Caldas y Cerro Porteño hasta desempolvar del cajón de los recuerdos una final de libros con Peñarol.

Es que ante el ‘Manya’, en 1962 los paulistas se transformaron en el primer equipo brasileño en alzar la Copa, dando por tierra con la hegemonía de los ‘carboneros’ en la competición. Y como la historia es cíclica, medio siglo después ante el mismo corajudo rival los santistas alzaron la tercera Copa de su palmarés y la festejaron como si fuera la primera.

Párrafo aparte para los subcampeones que mostraron orgullo y coraje para vender cara la derrota. Desde 1987 que Peñarol no alcanzaba la final pero la garra charrúa se lleva en el ADN y no en la memoria. Siempre partiendo como punto –en primera ronda de Liga de Quito e Independiente, en octavos de Inter, en cuartos de Universidad Católica y en semis de Vélez- siempre hizo saltar la banca. Se jugó todas las fichas en el Pacaembú pero el Santos de Ramalho se sentía como si fuera el Caesars Palace de Las Vegas y le cantó el “no va más”.

El próximo reto para el campeón de América es mantener en la plantilla a sus figuras, sobre todo a Neymar y Ganso, recuperar terreno en el Brasileirao –relegado por la Copa- y llegar lo mejor en forma posible para el Mundial de Clubes con la lección bien aprendida del fracaso de Inter de Porto Alegre ante el TP Mazembe en la última cita. Si logra seguir estos pasos, el Barça no debería sentirse tan confiado porque un nuevo rey ha nacido y todos saben eso de “ha muerto el rey, viva el rey”.

lunes, 20 de junio de 2011

RIVER, SU DÉCADA INFAME Y LA "V" DE VERGÜENZA

por Emanuel Vergara

El fantasma de la “B”, el fantasma de la “B”…tanto se han mofado de River Plate en el último tiempo por su errante andar en la liga argentina, que lo que acongoja a los hinchas ‘millonarios’, en verdad, es el fantasma de la “V”, de la vergüenza. Y desde ya que ellos son los menos culpables de una situación que, desde 2002 hasta hoy, ha sumergido al club en una pesadilla de la cual aun no puede despertar y lo ha empujado al borde del precipicio al tener que jugar la promoción por primera vez en su historia. Desde el inicio de la gestión de José María Aguilar (2001-2009) hasta la vigente de Daniel Passarella (desde diciembre de 2009), River está viviendo su propia ‘década infame’.

La derrota del último sábado en ‘El Monumental’, 1-2 ante Lanús, no fue más que el canto de cisne de una agonía lenta y dolorosa. Los promedios del descenso contabilizan los puntajes de los últimos tres años, en los que ‘La Banda’ fue último (Apertura 2008) y lo único aceptable fue el cuarto puesto del Apertura 2010 donde sumó 31 puntos. Pero la crisis viene desde mucho antes, excede a los últimos seis campeonatos y tiene que ver con cuestiones de raíz.

Cuando José María Aguilar asumió la presidencia del club en diciembre de 2001, lo hizo heredando al entrenador de la gestión anterior, el más ganador de la historia de la institución, Ramón Díaz. Ramón ganó el Clausura 2002, pero el presidente decidió no renovarle el contrato y traer un entrenador elegido 100% por él, Manuel Pellegrini –ganó el Clausura 2003, pero perdió la final de la Sudamericana 2003 ante Cienciano de Perú y el equipo nunca alcanzó un alto nivel de juego-.

Pero no solo cortó con el proceso más exitoso de todos los tiempos, sino que además decidió despedir al Coordinador de la Divisiones Inferiores, Delem. Bajo la batuta del brasileño, River promovió desde su cantera a jugadores de la talla de Ariel Ortega, Hernán Crespo, Marcelo Gallardo, Matías Almeyda, Santiago Solari, Pablo Aimar, Javier Saviola, Andrés D´Alessandro, Fernando Cavenaghi, Martín Demichelis, Maxi López, Javier Mascherano, Gonzalo Higuaín o Falcao. Desde la marcha de Delem, hace nueve años, River ha perdido visión de futuro y las promesas que rompen el molde aparecen en cuentagotas a tal punto que sólo podemos nombrar a Erick Lamela.

Así las cosas, el ‘Millonario’, haciendo alarde de su mote –sin olvidar que se alardea de lo que se carece-, salió a buscar en el mercado lo que ya no tenía en casa. Pero la mira estaba errada y se traía por traer. Así llegaban a Núñez jugadores que ni siquiera brillaban en otros equipos: Loeschbor, Virviescas, Fernando Crosa, Pusineri, Lussenhoff, Marcelo Sosa, Martín Del Campo, Quiroga, Fabbiani, Barbosa, Paniagua, Navarro, Cabral, Nico Sánchez y la lista sigue. Ninguno tuvo rendimientos de garantías, ni generaron ganancias a la institución por una reventa.

Paralelamente la gestión Aguilar vendía porcentajes de jugadores de las divisiones inferiores a grupos empresarios para cerrar con superávit sus balances anuales. De esa forma, grandes proyectos como Mateo Musacchio, una de las revelaciones del fútbol español con el Villarreal, se fueron del club por la puerta de atrás, sin que nadie se enterara y con menos de una decena de partidos en primera.

Aguilar también alimentó el desarrollo de la barra brava, ‘Los Borrachos del Tablón’, que crecieron de tal forma dentro de la vida institucional que, incluso, recibían porcentajes por la transferencia de jugadores. Uno de los casos testigos es el de la venta de Gonzalo Higuaín al Real Madrid en enero de 2007, que le habría reportado a la barra una cifra cercana a los 300 mil euros. Sin olvidar que había miembros de la misma que aparecían en los libros como empleados del club con sueldos superiores a los 5 mil pesos, sin nunca aparecerse a trabajar. Tanto poder acumulado y tanto dinero manejaban ‘Los Borrachos’ que el estallido de la interna por más poder y más dinero fue inevitable.

Dicha interna acabó con la vida de Gonzalo Acro en agosto de 2007. Por esa causa hoy se encuentran en juicio William y Alan Schlenker, jefes de la fracción antagónica a la de Adrián Rousseau y el fallecido Acro. Muchas de las acusaciones que los Schlenker lanzan en su defensa van dirigidas al ex presidente. “Hay una mano negra detrás de todo esto. Tengo en contra una organización mafiosa y a una persona que está mintiendo por plata. Adrián (Rousseau) es un pescado, no es nadie. A la cabeza de la organización están José María Aguilar y Mario Israel”, acusó hace un año Alan.

El modelo exportador del fútbol argentino obligó al club a desprenderse de sus principales figuras. El problema es que cuando esas figuras tuvieron la posibilidad de volver –Malevo Ferreyra, Andrés D´Alessandro, Fernando Cavenaghi, Maxi López o Santiago Solari- no lo hicieron por su pésima relación con Aguilar y, en definitiva, terminaron jugando en otros equipos como San Lorenzo, Inter de Porto Alegre, Gremio o Peñarol.

Según una investigación publicada por Juan Pablo Varsky el pasado 22 de noviembre en canchallena.com, el balance económico 2010 arrojó “el mayor déficit de un ejercicio en la historia del club y del fútbol argentino: 79.828.156 pesos. El pasivo alcanza los 216.827.799 pesos. El pasivo corriente -las deudas a cancelar en un año- es de 191.721.760 pesos (…) El patrimonio neto cayó de 100.322.315 pesos a 20.494.059 pesos. Arrastra deudas vencidas por 57.166.075 pesos y debe afrontar obligaciones a seis meses por 53.097.260 pesos”. Lapidario.

En el campo de juego no se vio más que reflejo del desorden de los despachos. Así ocurrieron dos hitos que marcaron a fuego a esta generación de jugadores que no han sabido soportar el peso de la adversidad. El primero fue el 8-M, el día del “silencio atroz”. El 8 de mayo de 2008, River definía en casa los octavos de final de la Copa Libertadores ante el San Lorenzo de Ramón Díaz y Andrés D´Alessandro. A 20 minutos para el final del partido, los dirigidos por Diego Simeone ganaban 2-0 y tenían dos hombres de más en el campo por las expulsiones de ‘Chaco’ Torres y Jonathan Bottinelli. Dos goles de Gonzalo Bergessio silenciaron al ‘Monumental’ y dejaron a ‘La Banda’ sin Copa.

Con el estigma del 8-M encima, esos mismos jugadores bajo la dirección del mismo entrenador finalizaron últimos en el Apertura siguiente con sólo 14 puntos en 19 juegos y derrota en casa ante Boca (0-1 gol de Lucas Viatri) incluida. Ese fue el fin del ciclo Simeone y el comienzo del flaco promedio del descenso que hoy obliga a los de Núñez a disputar la promoción por mantener la categoría ante Belgrano de Córdoba.

Con la soga al cuello, Daniel Passarella, que fue entrenador en 2006 y 2007 bajo la batuta de Aguilar, asumió como presidente. Poco ha podido hacer por revertir la historia, pero tras un año y medio de gestión tampoco puede eximirse de culpas. Su forma personalista e impulsiva de poder lo han llevado a enfrentarse en el momento menos oportuno con el presidente de la AFA, Julio Grondona, y a ganarse el resquemor de los miembros de su propia Comisión Directiva, quienes le reclaman más reuniones y delegaciones de tareas.

Habiendo sido DT llama la atención su nulo respeto hacia los procesos de los entrenadores. En 18 meses de mandato passarelliano, los riverplatenses han tenido tres preparadores: Leonardo Astrada, Ángel Cappa y JJ López –hasta diciembre pasado River pagaba el sueldo a los tres-. Tampoco ha tenido mucho tino a la hora de los refuerzos. Así ha traído auténticos fiascos como Gustavo Canales, Rodrigo Rojas, Carlos Arano, Josepmir Ballón y ha impedido la salida de Rogelio Funes Mori por quien en enero había una oferta del Benfica de ocho millones de euros. Hoy Funes Mori es el tercer delantero en importancia para JJ López, muy por detrás de Mariano Pavone y Leandro Caruso. Hoy no hay ninguna oferta por el atacante mendocino.

Por todas estas razones, River está donde lamentablemente merece estar. No hay club en Argentina que haya hecho tan mal las cosas en la última década. Última década que, como si fuera poco, coincide con la más exitosa del enemigo íntimo que alzó las Libertadores de 2001, 2003 y 2007; la Intercontinental de 2007; las Sudamericanas de 2004 y 2005 y varios títulos locales más. Y eso sin entrar en detalles de las saneadas arcas boquenses.

Lo único rescatable es el apoyo incondicional de su gente que ha acabado con el mito de que cuando el equipo va mal “esas tribunas están vacías”. En los últimos tres años, los mismos que cuentan para los promedios, los ‘millonarios’ han sido los líderes de recaudación batiendo todos los récords habidos y por haber. Tristemente juegan once, esos once que ven la “V” de vergüenza muy de cerca por culpa de un sinvergüenza que ni siquiera es el presidente que debe hacerse cargo del lastre que ha dejado. La herencia Aguilar ha dejado a River su propia ‘década infame’ y el fantasma de la “B” modela por la passarella.

miércoles, 15 de junio de 2011

VOLVER AL FUTURO, PEÑAROL-SANTOS DEFINEN LA LIBERTADORES

por Emanuel Vergara

Como si fueran Martin Mc Fly y el Doc subidos al Delorean dando saltos temporales en la diégesis de ‘Back to the future’, Peñarol de Montevideo y Santos de Brasil, con el blanquinegro recuerdo de la final de 1962 en la retina, comienzan esta noche en el ‘Centenario’ con la disputa de la 52ª final de la Copa Libertadores de América. A 49 años de la definición que consagró a los de Pelé y Coutinho en detrimento de los de Spencer y Joya.

Muchas miserias han acumulado en el pasado reciente –y no tanto- el ‘Peixe’ y el ‘Carbonero’, pero han sabido reciclarla. Tanta frustración apiñada les ha servido de combustible –como la basura para el Delorean- para remontarse a los orígenes de uno y otro y así devolver al presente la gloriosa herencia del pasado para que las generaciones venideras puedan disfrutarlo en colores y, aun más, en HD.

Una vieja radio Spica podría estar transmitiendo, con ese fascinante sonido a interferencia, lo siguiente: “Bienvenidos al Estadio Centenario para disfrutar de la final de la Copa Libertadores de América entre Peñarol y Santos. Momentos de tensión y nerviosismo se viven en los minutos previos al comienzo del match que dirimirán uruguayos y brasileños en aras de proclamar al nuevo monarca sudamericano. Peñarol forma con: Maidana, Lezcano y Cano; Edgardo González, Roberto Matosas y Caetano; Carlos Fernández Carranza, Rocha, Spencer, Sacía y Joya. En tanto Santos va con: Gilmar; Mauro, Calvet, Lima, Zito; Dalmo, Narciso Dorval; Mengalvio; Pagao, Coutinho y Pelé”.

Todo el contexto sería igual lo único que cambiaría serían los nombres. Hoy en vez de los Pelé y Coutinho deberíamos nombrar a los Neymar o Elano; o en lugar de los Spencer y Joya hablaríamos de Marinuccio y Aguiar. Pero el estilo no se ha perdido. Santos sigue con el típico ‘jogo bontio’ brasileño bajo la batuta de una gran figura –antes Pelé, hoy Neymar- y Peñarol sigue siendo ese auténtico embajador de la ‘garra charrúa’ donde el todo es más que la suma de las partes.

El Santos de Muricy Ramalho llega a la cuarta final de su historia, luego de las ganadas en 1962 y 1963 y la perdida en 2003 ante Boca. Y lo hace siendo el único representante brasileño en superar los octavos de final, instancia en la que sorprendentemente cayeron Gremio, Cruzeiro, Fluminenese e Internacional.

En octavos, el ‘ballet blanco’ superó a América de México, para luego doblegar de forma sucesiva a Once Caldas de Colombia y Cerro Porteño de Paraguay. Paralelamente, el conjunto paulista se hizo por segunda vez consecutiva con el título estadual. La maratón de encuentros entre el Paulistao, la Copa do Brasil, el Brasileirao y la Libertadores ha pasado factura y lo ha hecho perder varios soldados. Así, esta noche, Ramalho no podrá contar con tres de sus cuatro defensores titulares como son Edu Dracena (suspendido) y los laterales Jonathan y Leo (lesionados). Tampoco dirá presente, una de la figuras de este equipo, que ya se había perdido las semifinales y hasta era duda para la Copa América de Argentina con la ‘canarinha’, Paulo Henrique Ganso.

Sobre esta situación el entrenador de Peñarol, Diego Aguirre, debe hacer hincapié en la charla técnica para poder sacarle el máximo jugo posible e ir a la revancha de la próxima semana en Pacaembú con una renta que permita al ‘Manya’ llevar el partido a los lodos donde se siente más cómodo: la desesperación del rival. Aguirre sí que cuenta con su once de gala que desde la defensa lidera Valdez, en el medio guapea Aguiar y arriba desequilibra Martinuccio.

La presente será la décima final para los uruguayos que se han impuesto en cinco: 1960, 1961, 1966, 1982 y 1987. Justamente la de 1987, fue la última que disputó y en la que era figura su actual DT Diego Aguirre. Luego vendría el título de Nacional en 1988 y desde entonces nunca más un equipo uruguayo llegó a la definición. Todo lo contrario a los brasileños que desde 2005 siempre han colocado un finalista. Es más, en 2005 y 2006 la final fue 100% brasileña. Primero Sao Paulo venció a Atlético Paranaense y después Inter se impuso a los paulistas. Es tan fuerte el presente del fútbol de Brasil que, salvo en Uruguay, en ningún lugar se duda en poner a Santos como el gran favorito.

Sin haber sido un culto al fútbol total, las individualidades siempre han aparecido en los momentos importantes. Desde Arouca que es un mediocentro que quita, pega y juega; hasta la llegada y la pegada de Elano; el criterio de Ganso; las maniobras distractoras de Zé Eduardo, un jugador que juega mejor sin pelota que con ella y, por supuesto, la improvisación de Neymar que inobjetablemente ha sido el mejor jugador de la competencia y es el diamante que más brilla en el continente. Con esos argumentos, los de Muricy Ramalho completan el formulario de candidato.

Pero ojo con Peñarol, porque si de algo se han encargado ellos también, es de haber llenado todos los formularios de ‘aguafiestas’. Hasta el milagro de Beira-Rio, cuando eliminó al actual campeón de la Copa –Inter de Porto Alegre-, muy pocos de sus futbolistas eran conocidos. Tras revertir la historia ante el campeón, le tocó la lírica Universidad Católica de Chile a la que le tiró los pergaminos encima y en semifinales, otra vez como punto, ante Vélez hizo saltar la banca. Hoy Aguiar, Mier, Corujo, Martinuccio han dejado de ser unos perfectos desconocidos y tienen el traje de verdugo y la horca lista para la situación.

La cita es con la gloria, es un déjà vu sesentoso con música de los Beatles que enfrenta a los paradigmas del ‘jogo bonito’ y la ‘garra charrúa’ como si se tratara de la mismísima guerra fría, esa que podemos revivir porque han sabido convertir miseria en combustible, cargarla al Delorean, y agarrase del pasado glorioso como motor de cambio. La paciencia cede espacio a la ansiedad y esta prolonga el tiempo de espera como si lo midiéramos con un reloj de arena, ese que durante años ha hastiado a Peñarol y Santos en busca de volver al futuro y mostrar el poster de campeón en colores.

martes, 14 de junio de 2011

GALLARDO, UN TÍTULO Y UN ADIÓS

por Emanuel Vergara

El último fin de semana Nacional se impuso 1-0 a Defensor Sporting por la final del Uruguayo 2010-2011 y alzó su 32º título del profesionalismo. La noche montevideana se vistió de blanco, azul y rojo y, con nombres propios, vitoreó a cada uno de los héroes que alzaron el trofeo. Desde el entrenador Juan Ramón Carrasco, hasta los puntales de la defensa Alejandro Lembo y Sebastián Coates, pasando por el capanga del mediocampo Facundo Píriz, la magia creativa de Tabaré Viudez y la potencia goleadora del ‘Morro’ García.

Pero si hubo alguien que se llevó todos los flashes, ovaciones y el momento lacrimógeno de la noche, ese fue el argentino Marcelo Daniel Gallardo que, cuando ingresó a los 66 minutos de juego por Richard Porta, disputó sus últimos 24 como futbolista profesional. Lastrado por las lesiones que, según él mismo, lo hacían sufrir en el gimnasio siete días para jugar 20 minutos, el ex River –entre otros- había anunciado durante la semana que la final ante los ‘violetas’ marcaría su retiro.

Sólo 15 partidos duró el idilio entre el ‘Muñeco’ y ‘El Bolso’, pero su huella será imborrable, pues ninguno de sus compañeros dudó a la hora de referirse a él como fundamental tanto en el campo de juego, con lo poco que pudo estar, como en el vestuario donde su experiencia fue base para soportar una estructura fresca pero joven. En ese lapso, Gallardo sufrió una grave lesión que lo mantuvo inactivo durante cinco meses, demasiado para un tipo de 35 pirulos.

La historia del Gallardo futbolista acabó en Montevideo, pero empezó mucho antes en Buenos Aires. El ‘10’ es uno de los referentes de las últimas dos décadas del Club Atlético River Plate, donde de la mano de Daniel Passarella debutó en 1993. Durante sus primeros años en ‘El Monumental’, debió soportar estar a la sombra de otro ídolo como el ‘Burrito’ Ortega. Así Gallardo fue un actor de reparto en las consecuciones de los Torneos Apertura de 1993, 1994 y 1996; así como de la Libertadores 1996, la última de los de Núñez.

Pero una vez que Ortega se fue a Valencia –enero de 1997-, el ‘Muñeco’ se volvió protagónico y, con perdón de ‘La Máquina’, condujo en el campo de juego al mejor River de la historia. Ese que ganó el tricampeonato local y la Supercopa de 1997. En esos momentos, el ahora ex futbolista conformaba un poderoso tridente ofensivo junto al uruguayo Enzo Francescoli y al chileno Marcelo Salas.

En 1999, el originario de Merlo –provincia de Buenos Aires- fue transferido al Mónaco francés cerrando así su primera etapa con ‘La Banda’. No tuvo la suerte de alzar la Libertadores de 1999, su gran objetivo, porque Palmeiras –a la postre campeón- lo frenó en seco en semifinales. Pero se fue con la tranquilidad de dejar su legado a un tal Pablo Aimar que continuaría con la dinastía de enganches riverplatenses que, en líneas sucesorias, seguirían D'Alessandro, Buonanotte y Lamela.

En Mónaco no necesitó tiempo de adaptación y, ni bien llego, armó una letal sociedad con el franco-argentino David Trezeguet que fue el deleite de todo el principado que gozó de los beneficios de esa dupla que, sumada a la dirección de Claude Puel y los aportes de tipos como Rafa Márquez y Sabri Lamouchi, dieron a los monegascos su séptima corona y hasta ahora, con descenso a la Ligue 2 incluido, la última. Tan grande fue el aporte de Gallardo que ese año fue premiado como el mejor jugador de la temporada. Con el AS Mónaco ganó también la Supercopa 2000 y la Copa de la Liga 2003. En total, el ‘Muñe’ disputó 103 partidos y marcó 18 goles con el club francés.

En 2003, Gallardo volvió a River Plate junto al chileno Salas para reverdecer viejos laureles. Pero ni él ni el ‘Matador’ tuvieron continuidad culpa de las constantes lesiones que, en definitiva, terminaron marcando el final de la carrera de ambos. Sin embargo, en esta segunda etapa en el club de sus amores volvió a probar las mieles del éxito con la obtención del Clausura 2004. En 2007, el mismo Passarella que lo había hecho debutar en 1993, le comunicaba que no entraba en sus planes por lo que el ídolo debió abandonar el club.

Su destino fue otra vez Francia, pero en esta ocasión París, para jugar en el PSG. En la ciudad luz apenas estuvo una temporada en la que participó poco (22 partidos, 2 goles), pero en la que sin embargo alcanzó a cosechar otro título: Copa de la Liga 2008. Con pocos minutos en el Saint Germain, armó las valijas con destino a Washington donde lo esperaba, en la MLS, el DC United. Un puñado de partidos y cuatro goles le alcanzaron para ganar con los capitalinos la US Open Cup –algo así como la Copa del Rey yankee- antes de volver a su River.

Su última etapa en Núñez se cerró huérfana de campeonatos, coincidiendo con el peor momento de la historia del club, que ahora se debate entre la permanencia y la promoción. El 14 de mayo de 2010, en ‘El Monumental’ River y Tigre cerraban el Torneo Clausura. Ángel Cappa, que no dejó nada en la institución, tuvo al ‘Muñeco’ en el banco sin hacerlo ingresar siquiera un minuto en la derrota ‘millonaria’ por 1-5. Así se cerraba para siempre la historia de Gallardo y River sin poderse despedir por el capricho de un extraño. En sus tres etapas con ‘La Banda’, el ‘10’ disputó 275 partidos, marcó 65 goles y obtuvo ocho campeonatos.

La Selección Argentina también fue una de sus novias más queridas. Debutó en 1994, también con Daniel Passarella como entrenador y disputó los mundiales de Francia 1998 y Corea y Japón 2002. En total, de albiceleste disputó 71 partidos en los que marcó 22 goles y obtuvo la medalla de plata de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996.

Y un día tuvo que decir adiós este Muñeco que supo invertir la condena de su apodo maneable y, desde su fútbol, manejó los hilos de cuanto equipo jugó para, de esa form,a ser un titiritero domando su mote. Ese talentoso enganche con visión y pegada que cosechó 15 títulos en toda su carrera y que fue campeón en todos los clubes que jugó. Marcelo Gallardo este ventrílocuo que habló desde el buen trato del balón se despidió a lo grande, campeón con Nacional de Montevideo.

lunes, 13 de junio de 2011

EL INFORME AMERICANO: VÉLEZ Y SU OCTAVA MARAVILLA

por Emanuel Vergara

A las ocho de la tarde del domingo fue el momento de la celebración del octavo título doméstico para el Club Atlético Vélez Sarsfield. A esa hora, se confirmaba la derrota de Lanús ante Argentinos Juniors (0-1) y por eso ‘El Fortín’, que ya había hecho lo suyo ante Huracán (2-0 en Parque Patricios), aferrado a la radio celebró una más que merecida corona que, por estas horas, pocos se animan a negar que podría tratarse de la octava maravilla.

Lejos de ser exagerado los números y las imágenes lo demuestran. Los del Flaco Gareca fueron los que más partidos ganaron (11) y los que más goles convirtieron (34). Pero por sobre todas las cosas, fueron los que mejor jugaron. Con una propuesta audaz en la que el entrenador se animó a juntar a Maxi Moralez y Augusto Fernández por las bandas y Santiago Silva y ‘Burrito’ Martínez en la delantera; sin olvidar que un maduro Víctor Zapata era uno de los doble pívot en el centro del campo, más las constantes subidas por la banda izquierda de Emiliano Papa y la fulgurante aparición del talentoso Ricky Álvarez –pichón de Pastore-, la ‘V’ fue siempre un equipo peligroso que, salvo contadas excepciones provocadas por el desgaste de su participación en la Libertadores, propuso, dispuso y, en consecuencia, obtuvo abrazo, medalla y beso.

Por eso el título es un premio para el mejor equipo no sólo del Clausura sino que de toda la temporada. Pues, en el Apertura, los de Gareca estuvieron luchando hasta la última jornada palmo a palmo con Estudiantes que se terminó llevando el trofeo. En ese momento, el DT pensó en renunciar pues creía que luego de dos años en el cargo había cumplido su ciclo. Fundamental fue la labor del manager Gustavo Bassedas para mantenerlo en el cargo.

Tan duro fue el golpe de perder el campeonato con el ‘Pincha’ que incluso en el comienzo de este campeonato se lo vio dubitativo y nervioso al punto de sacar sólo dos unidades en los primeros tres partidos. Y como si fuera poco, en ese lapso, también perdió dos partidos al hilo en la Libertadores ante Universidad Católica y Unión Española de Chile que hicieron tambalear el proyecto del ‘Tigre’.

Pero en la cuarta jornada todo cambió. Pírrico y trabajado triunfo ante Boca en Liniers aplicando la ‘Ley de Ex’, pues fue el ex xeneize Fernando Ortíz quien se anotó en el marcador. Desde ese momento vinieron, cinco triunfos consecutivos, incluido el 1-2 en ‘El Monumental’ ante River con dos goles de Santiago Silva, sus primeros en el torneo, que desde entonces no pararían de llegar.

Pero si hubo un momento en el que ‘La Pandilla’ metió miedo y presentó credenciales de campeón fue en la fecha 11 como visitante de Estudiantes. Allí, Moralez y compañía se dieron un paseo inmoral, reduciendo al entonces monarca del fútbol argentino a su mínima expresión. Baño de fútbol y goles para un 0-4 que debe archivarse en todas las videotecas bajo el título de V -de venganza-.

Una lástima que el rácano y cínico planteo de Peñarol de Montevideo nos privara de ver a Vélez en la final de la Libertadores. Encima, pese a digna, la despedida no pudo ser más cruel con ese penal de Silva a lo John Terry, resbalándose al momento de impactar el balón que se fue al cielo, como la ilusión de ser el primer equipo de la historia del fútbol argentino en alcanzar el doblete.

Pero este triunfo, no es sólo deportivo sino que también institucional. Pues desde hace 20 años que la de Liniers es una institución modélica del fútbol argentino que ha mantenido al club saneado económicamente y ha sabido elegir entrenadores y respetar proyectos. Así desde Carlos Bianchi, Osvaldo Piazza, Marcelo Bielsa, Miguel Ángel Russo hasta Ricardo Gareca han sabido dejar su huella en la institución. Además, se construyó la Villa Olímpica que es un predio comparable sólo con el de Ezeiza donde se prepara el presente y el futuro del club. Pues de los 25 jugadores utilizados por el entrenador en este Clausura, 14 son surgidos de la cantera. Todo un síntoma de trabajos a largo plazo, eso que en Argentina no se estila.

Desde 1992 hasta hoy, Vélez ha obtenido siete de sus ocho títulos locales y todas sus copas internacionales (5) que incluyen la Libertadores y la Intercontinental de 1994. Y no parece que la cuenta vaya a detenerse pues Bassedas ha confirmado que el plantel no se desmantelará por lo que es de esperar que la base continúe en aras de alcanzar relevancia a nivel internacional y, allí, la Sudamericana se vislumbra como el objetivo más próximo. Traigan vino que en Liniers copas sobran, ¡Salud!

martes, 7 de junio de 2011

CATEDRÁTICA DEFINICIÓN EN CHILE ENTRE LAS UNIVERSIDADES

por Emanuel Vergara

Podría ser la final de un torneo interuniversitario, pero no lo es pese a que a lo largo de la temporada la Universidad Católica y la de Chile han dado cátedra, aunque no en los claustros sino en el campo de juego. Ese campo de juego donde los dos mejores equipos de la fase regular del Apertura del Torneo Nacional definirán el título de campeón del fútbol chileno.

Jueves y Domingo son los días marcados a fuego por los seguidores de los ‘Cruzados’ y los ‘Azules’ que quieren dar la vuelta olímpica y poner, así, el broche de oro a una temporada fantástica. Es que no han llegado a esta instancia dos equipos que anduvieron a los ponchazos y que gracias a la diosa fortuna se instalaron en la final. Sino que será el desenlace perfecto entre los dos mejores equipos del Apertura: Universidad Católica y Universidad de Chile.

La Católica fue primero durante la fase regular con un andar casi inmaculado en el que sacó 38 puntos de 51 posibles y, hasta la ida de la semifinal ante Unión La Calera –el único que lo venció en la fase regular, tercera jornada-, se mantuvo invicto durante 16 cotejos.

Con un clásico 4-3-1-2 (en tiempos de 4-4-2 ó 4-2-3-1 más que clásico es revolucionario), los de Juan Antonio Pizzi han sido una belleza para la vista no sólo en el Torneo Nacional, sino también en la Copa Libertadores donde llegaron hasta cuartos de final, pero por fútbol debieron haber continuado. De no ser por el rácano e intrincado planteamiento de Peñarol de Montevideo que, incluso, se cargó a Vélez –otro que juega muy bien- en semis y disputará la final con Santos, otro hubiera sido el cantar.

Con una receta simple los intérpretes sólo deben dedicarse a jugar. Entonces hay laterales que se animan a pasar al ataque, volantes que son opción de pase y ayuda en la marca, un enganche que no tardará en llegar a Europa como es el argentino Marcelo Cañete y un delantero todo-terreno que ya ha sido fichado por el Genova que es Lucas Pratto. Gracias a la solidaridad y el talento la maquinaria de Pizzi es un relojito suizo. A tal punto está aceitado el colectivo que 15 jugadores diferentes han marcado los 41 goles del actual campeón a lo largo del certamen. Es decir, no hay una figura que sobresalga por encima de ninguna, el conjunto es una obra en su totalidad.

Además, los ‘Cruzados’ han sido un equipo que se ha animado a romper prejuicios a tal punto que esta temporada se ha permitido triunfos en Argentina (ante Vélez) y en Brasil (ante Gremio). Pero la victoria más rutilante fue en cuartos de final ante Colo-Colo. Históricamente, ‘El Cacique’ ha sido un verdugo para los de San Carlos de Apoquindo, a tal punto que nunca se habían impuesto en un duelo de eliminatoria directa. Olvidándose del miedo, la UC se impuso como visitante en la ida por 2-4 revirtiendo un 2-0 que atraía a los fantasmas del pasado. En la vuelta, un mero trámite, se conformó con el empate para luego despachar a La Calera en semifinales y quedar en el umbral de su 11ª corona.

Sin embargo, los ‘Lechuzos’ no tienen nada que envidiar. Con un esquema más pragmático (4-4-2) y un estilo directo que explota al máximo sus recursos ofensivos, los de Jorge Sampaoli son como un boxeador de peso pesado que sale a intercambiar golpe por golpe. No en vano son el equipo más goleador del certamen con 50 dianas en 21 partidos y viene de despechar en semifinales a O´Higgins con un 7-1 (8-1 en el global) en el Estadio Nacional.

Sus goles no están tan repartidos como los de su rival, pero de los cinco máximos goleadores del certamen, tres son de la U: Eduardo Vargas (9), Edson Puch (9) y Gustavo Canales (8). Y además, en la banca espera un histórico de la institución como es Diego Rivarola que cuando entra la clava.

Luego de un comienzo dubitativo en el que sufrieron dos derrotas en los primeros siete partidos, los ‘azules’ se asentaron y ya acumulan una racha de 14 partidos sin derrotas entre los que se cuenta el épico triunfo en el Superclásico ante Colo-Colo. Ese partido significó un punto de inflexión para los de Sampaoli. Tras ir perdiendo hasta el minuto 86, un penal cambiado por gol por Gustavo Canales y una oportuna –como siempre- aparición de Rivarola dieron la vuelta al encuentro desatando el delirio de ‘Los de abajo’. Desde allí, la U ha cosechado 17 de 21 puntos posibles y está a un pasito nomás de su 14º título, el primero desde el Clausura 2009.

Ya existe un antecedente en definiciones entre universitarios. Fue en la final del Clausura 2005. En esa oportunidad la UC, que era dirigida por Jorge Pellicer, se impuso por penales tras ganar en la ida (1-0, gol de Eduardo Rubio) y caer en la vuelta (2-1, goles de Marcelo Salas y Diego Rivarola para la U y Alejandro Osorio para los a la postre campeones). En el plantel ‘azul’ hay tres sobrevivientes de aquella fatídica definición (Johnny Herrera, José Rojas y Diego Rivarola) que querrán tomarse revancha, mientras que Jorge Ormeño querrá repetir para los ‘católicos’. Sólo es cuestión de fe, el domingo sabremos.

lunes, 6 de junio de 2011

EL INFORME AMERICANO: YA SE JUEGA LA COPA ORO 2011

por Emanuel Vergara

Con las goleadas por 5-0 de Costa Rica sobre Cuba y de México sobre El Salvador dio inicio ayer la 11ª edición de la Copa Oro de la CONCACAF, la máxima cita continental. Disputada siempre en Estado Unidos, por una cuestión de infraestructura, los locales junto a los mexicanos son los grandes favoritos, aunque tampoco habría que pasar por alto a la selección ‘tica’ de Ricardo Lavolpe y a Honduras, mundialista en Sudáfrica.

Con 12 equipos divididos en tres zonas de cuatro, calificando los dos primeros y los dos mejores terceros a los cuartos de final, la Copa Oro nuclea a los equipos de América del Norte, América Central y el Caribe, estas últimas dos regiones con campeonatos clasificatorios previos, mientras que México, Canadá y Estados Unidos clasifican directamente.

Desde su primera disputa en 1991, la competición se celebra cada dos años –salvo el lapso que hubo entre las de 1993 y 1996 y la de 2002 y 2003- y una vez cada cuatro clasifica a un equipo para la Copa Confederaciones de la FIFA. México con cinco coronas (1993, 1996, 1998, 2003 y 2009) es el máximo monarca, seguido por EEUU con cuatro (1991, 2002, 2005 y 2007) y Canadá con una (2000).

Para este año, México es el gran candidato al título gracias al crédito ganado por ‘Chicharito’ Hernández tras su magnífica temporada con Manchester United y el resurgimiento futbolístico de Gio Dos Santos luego de seis meses gloriosos en Racing de Santander que lo han puesto nuevamente en la consideración internacional. Tras su exhibición de ayer ante El Salvador con un ‘Chicharito’ enorme, autor de un hat-trik, los ‘aztecas’ se ponen a la cabeza del Grupo A que comparten con sus vencidos, Costa Rica y Cuba.

Los ‘ticos’ son los grandes rivales de los de ‘Chepo’ De la Torre en la zona y con morbo incluido pues el entrenador costarricense no es otro que el argentino Ricardo Lavolpe, el controvertido técnico que dirigió, no exento de polémicas, al ‘Tri’ en el Mundial de Alemania 2006 y ganó la Copa Oro en 2003, aunque también produjo la peor actuación mexicana en la competencia quedándose fuera en los cuartos de final ante Colombia –invitada- en 2005. Pero los costarricenses no son sólo Lavolpe, pues cuentan con buenos jugadores como el extremo zurdo del AZ Alkmaar Bryan Ruíz, el atacante del Copenhage –revelación en la última Champions League- Christian Bolaños y el goleador de la Concachampions 2011 con Real Salt Lake, Álvaro Saborío.

Por su parte el Grupo B está compuesto por Honduras, Guatemala, Jamaica y Granada. Aquí los hondureños son los claros favoritos, robustecidos por su aceptable participación en la Copa del Mundo de Sudáfrica donde vendieron cara su derrota ante Chile (0-1) y España (0-2) y arañaron un empate a Suiza (0-0). Los dirigidos por Luis Fernando Suárez –entrenador de Ecuador en Alemania 2006- tuvieron su mejor producción en la Copa Oro en 1991, cuando cayeron por penales en la final ante Estados Unidos.

Desde entonces nunca han tenido actuaciones destacadas e incluso llegaron a no clasificar a la fase final de 2002. Pero en esta oportunidad, el profesor Suárez cuenta con un muy buen material. Sobre todo en mitad de cancha con la presencia del jugador del Tottenham Wilson Palacios y el del Scunthorpe –del ascenso inglés- Ramón Núñez. Quizás el único que pueda discutirle el poderío en el grupo sea Jamaica, dirigida por el mundialista con los ‘Reggae Boyz’ en 1998, Theodoro Whitmore. Los jamaiquinos fueron campeones de la Copa del Caribe y allí brillaron y esperan volverlo a hacer en esta competición los atacantes Dane Richards (New York Red Bulls) y Omar Cummings (Colorado Rapids).

En tanto, el Grupo C, el de la muerte, está compuesto por los anfitriones estadounidenses, los primos canadienses, Panamá y Guadalupe. Sobran los motivos para catapultar a los ‘Yankees’ como el caballito de batalla de la zona. Localía, historia y una plantilla conformada en un 90% con jugadores que militan en ligas europeas, son los principales argumentos del seleccionado dirigido por Bob Bradley. Alcanza con ver la nómina de convocados para darse cuenta que cualquier cosa que no sea alcanzar la final será un fracaso. Jugadores como Tim Howard, Carlos Bocanegra, Oguchi Onyewu, Michel Bradley, Clint Dempsey, Landon Donovan, Jozy Altidore y la joven promesa de los Red Bulls Juan Agudelo conforman una plantilla deluxe.

Canadá intentará eclipsar un poco el brillo de los de estrellas y bastones. Por historia, son los únicos que han discutido la hegemonía ‘yankee’ y ‘azteca’ al consagrarse campeón en 2000, tiene la obligación moral de no ser un mero relleno. Los de Stephen Hart cuentan con algunos jugadores que pueden llevar el peso del equipo, como son Atiba Hutchinson (PSV), Simeon Jackson (recientemente ascendido a la Premier League con el Norwich), Will Johnson (subcampeón de la Concachampions con Real Salt Lake) y el histórico e inoxidable Dwayne De Rosario (New York Red Bulls).

Mención especial merece la participación de Guadalupe, la cenicienta de esta Copa Oro. Esta pequeña isla caribeña es un departamento de ultramar de Francia, que está asociado a la CONCACAF pero no a la FIFA –no pueden haber más de dos federaciones de un mismo país-, por lo que no participan de eliminatorias mundialistas. Así que para los 400 mil habitantes de Guadalupe, la Copa Oro se vive como un Mundial. Esta será su tercera participación consecutiva en el torneo madre del continente. Y en sus anteriores actuaciones completó un gran papel, siendo la revelación en 2007 cuando cayó en semifinales con México, y alcanzando los cuartos de final en 2009 antes de caer con Costa Rica.

Las fichas ya están echadas, la bola ya ha rodado y los candidatos se relamen con miedo a atragantarse, mientras que hay varios que quieren calzarse el papel de sorpresa y pegarle un grito al mundo, de que por esta partes el fútbol también existe y si no que se los cuente ‘Chicharito’.